Qué debe llevar un presupuesto de web para poder compararlo
Dos presupuestos de web casi nunca se pueden comparar, porque no dicen las mismas cosas. Aquí están las partidas que debe llevar cualquiera de los dos y las frases que, cuando aparecen, significan otra cosa de la que parecen.

Cuando alguien pide tres presupuestos para su web, casi siempre se encuentra lo mismo: tres documentos que no hablan de lo mismo. Uno trae una cifra y dos líneas. Otro trae quince partidas sin totales. El tercero trae una cuota mensual sin decir cuánto dura. Y entonces la decisión se toma por lo único que sí se puede comparar, que es el número de abajo, que es precisamente lo que peor informa.
Este artículo va del documento, no de la conversación. Las preguntas que hay que hacerle a quien te va a hacer la web están en las diez preguntas antes de encargar tu web, que es el hermano natural de este. Aquí vamos a lo que tiene que estar escrito y firmado después de esa llamada.
Aviso de parte: yo vendo webs con precio publicado, así que defiendo el presupuesto detallado por interés propio. La forma de comprobar si tengo razón es pedirle a todos lo mismo y ver quién puede darlo.
Las nueve partidas
Un presupuesto no es una cifra. Es la descripción de un trabajo con una cifra al final. Estas nueve son las que hacen que dos documentos se puedan poner uno al lado del otro.
1. Quién presupuesta y hasta cuándo vale
Nombre fiscal o razón social, NIF o CIF, domicilio, fecha del documento y plazo de validez. Y si los importes llevan IVA o no.
Parece burocracia y no lo es: un presupuesto sin datos fiscales no es un compromiso de nadie, y un presupuesto sin fecha de validez se puede reinterpretar dentro de tres meses. Lo del IVA es el origen del malentendido más común del sector, porque el 21 % sobre una cifra de cuatro dígitos no es un detalle.
2. El alcance, contado en páginas con nombre
No «una web corporativa». Las páginas, una a una y por su nombre: inicio, quiénes somos, servicio A, servicio B, contacto, aviso legal, privacidad, cookies.
Esta es la partida que más discusiones ahorra, porque «web corporativa» significa cinco páginas para quien la vende y doce para quien la compra. Si tu negocio vende cuatro servicios y quieres que Google te encuentre por cada uno, importa mucho si hay una página por servicio o una sola página que los menciona todos.
3. Quién es el titular del dominio
Escrito, con nombre y NIF. No «gestión del dominio incluida»: titular.
El dominio es lo único de tu web que no se rehace, y la titularidad es lo que decide si un día puedes cambiar de proveedor o no. Si el presupuesto no lo dice, pídelo por escrito antes de firmar, y comprueba después que se cumplió: aquí está cómo.
4. Qué se entrega el día de la entrega
La lista de accesos: panel del registrador del dominio, panel del alojamiento, gestor de contenidos si lo hay, y las herramientas de Google que se den de alta por el camino. Más los ficheros, si es una web a medida.
Una web sin accesos es una web prestada, y eso no se descubre hasta el día que quieres tocar algo y no puedes.
5. Textos y fotos: quién los pone
Tres opciones y hay que elegir una: los escribes tú, los escribe el proveedor y está incluido, o los escribe el proveedor y se factura aparte. Lo mismo con las fotos.
Es la partida que más plazos revienta. Si nadie lo escribe, por defecto los escribes tú, en tus ratos libres, con la web parada esperándote. Si te toca a ti, aquí tienes qué preparar exactamente.
6. Lo recurrente, separado de lo que se paga una vez
Dominio, alojamiento, certificado de seguridad, correo, mantenimiento. Cada uno con su importe y su periodicidad, y con una línea que diga si el primer año va incluido.
De aquí sale la única comparación que de verdad vale: el total del primer año y el total del segundo año, calculados por separado. Dos presupuestos con la misma cifra arriba pueden separarse varios cientos de euros en el segundo año. Las horquillas de cada partida recurrente están en la guía de cuánto cuesta una página web.
7. Qué cubre la cuota mensual, con números
«Mantenimiento» es la palabra más elástica del sector. Para que signifique algo tiene que llevar detrás: copias de seguridad y cada cuánto, actualizaciones, certificado, y cuántos cambios de texto o foto entran al mes. Y qué cuesta lo que se sale de ahí.
Si un martes necesitas cambiar un horario, el presupuesto debería dejar claro si eso entra o si es una factura.
8. Plazo, y de qué depende
Una fecha sola no dice nada. Lo que dice algo es la fecha más la condición: «listo en X días laborables desde que recibo los textos y las fotos». Y qué pasa si el que se retrasa eres tú, que es lo que suele ocurrir.
9. Lo que NO incluye
La partida más útil de todas y la que casi nunca aparece. Un presupuesto que dice qué se queda fuera es un presupuesto que ya ha pensado el proyecto entero. Uno que solo dice lo que entra deja todo lo demás en tierra de nadie, y la tierra de nadie se factura.
Las cinco frases que deberían hacerte desconfiar
Ninguna de estas cinco es ilegal, y quien las dice no siempre está actuando de mala fe. Pero todas significan algo distinto de lo que parecen.
«Posicionamiento garantizado en Google»
Es la más fácil de descartar de todas y la que más se sigue diciendo. Nadie controla los resultados de Google, así que nadie puede garantizar una posición. Quien lo garantiza está prometiendo algo que no depende de él, y eso te dice todo lo que necesitas saber sobre el resto del presupuesto.
Hay una variante más fina: «primera página garantizada o te devolvemos el dinero». Suele cumplirse posicionando el nombre de tu propia empresa, que es una búsqueda que ya ganabas sin pagar nada.
Lo que sí se puede prometer es trabajo concreto: una página por servicio, títulos y descripciones escritos uno a uno, estructura y velocidad. Eso se comprueba. Una posición, no.
«Tú no te preocupes de nada, te lo dejamos todo montado»
Suena a servicio y es lo contrario: es la frase que evita decir a nombre de quién queda cada cosa. Todo montado significa el dominio en su cuenta, el alojamiento en su cuenta y los accesos en su cajón.
La respuesta que te tiene que dar es la aburrida: qué queda a tu nombre, qué accesos recibes y dónde. No te preocupes de nada es exactamente el problema.
Un presupuesto que no dice quién es el titular del dominio
No es una frase, es un silencio, y por eso se cuela. Todos los presupuestos hablan del dominio —«dominio incluido», «gestión de dominio»—, casi ninguno dice el titular.
No es un olvido inocente en todos los casos: el dominio a nombre del proveedor es la forma más barata de que un cliente descontento se quede. Si el documento no lo dice, pídelo. Si al pedirlo notas incomodidad, esa incomodidad es la respuesta.
«Incluye SEO»
Dos palabras que pueden significar desde un trabajo de semanas hasta nada en absoluto.
Para que la línea valga algo tiene que decir qué se hace: si cada página lleva su título y su descripción escritos a mano, si se da de alta la ficha de Google, si hay una página por servicio, si se entrega el sitemap. Una línea que pone «SEO» y un importe al lado es una línea que no se puede comprobar el día de la entrega, y lo que no se puede comprobar no se puede reclamar.
«Cambios ilimitados» o «todo lo que necesites»
Parece generosidad y es un problema para los dos. Ningún negocio puede sostener trabajo ilimitado por una cuota fija, así que el límite existe: lo que no existe es escrito. El día que lo alcances, la conversación será incómoda y tú no tendrás nada a lo que agarrarte.
Prefiere siempre un número. Dos rondas de cambios antes de publicar y equis cambios al mes después es peor titular y mejor trato.
La tabla para comparar dos presupuestos
Cuando tengas los documentos delante, resume cada uno en estas seis casillas. Es la única comparación que te va a servir:
| Casilla | Qué anotar |
|---|---|
| Total del primer año | Pago inicial más todo lo recurrente de doce meses |
| Total del segundo año | Solo lo recurrente, sin el pago inicial |
| Titular del dominio | Tu nombre o el suyo |
| Páginas | Cuántas, y si hay una por servicio |
| Textos | Quién los escribe y si está incluido |
| Qué me llevo si me voy | Dominio, ficheros, contenidos, accesos |
Si un presupuesto no te deja rellenar las seis casillas, no es más barato ni más caro que el otro: es que no se puede comparar. Y eso, por sí solo, ya es información sobre quién lo escribió.
Mis precios y lo que entra en cada plan están publicados, con lo que no incluye escrito al lado, para que puedas rellenar esa tabla sin llamar a nadie: míralos en la página de precios.
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