Si tienes empleados, esta web puede llevar dentro el registro de jornada que exige la ley: tu gente ficha desde tu propio dominio, sin contratar ningún programa aparte. Se añade a la cuota mensual y lo cuento entero en la página de registro de jornada.
Aquí cada servicio tiene su propia página. Eso no es un capricho de tamaño: es la única forma de que Google te posicione por cada cosa que vendes. Una página que habla de cinco servicios a la vez no compite con cinco páginas que hablan de uno cada una.
Incluye un gestor de contenidos, así que puedes cambiar textos, precios y fotos tú mismo desde el navegador, sin llamarme y sin tocar código. Y lleva blog, que es lo que sostiene el posicionamiento a medio plazo: cada artículo es una puerta de entrada nueva desde Google.
También se trabaja el SEO página a página: títulos, descripciones, estructura de encabezados y enlaces internos. Es la diferencia entre una web que existe y una web que trae gente.
Desde este plan la web puede cobrar. No es una tienda: son hasta tres conceptos de precio fijo —una señal de reserva, un bono de sesiones, una primera consulta— con pago por tarjeta y por Bizum. Sirve para cobrar por adelantado lo que hoy cobras cuando el cliente aparece, que es la diferencia entre una cita confirmada y una cita que se cae.
Cobrar por internet trae obligaciones: condiciones de contratación, información previa a la compra y, si vendes a particulares, derecho de desistimiento. Van montadas dentro del plan, porque una web que cobra sin ellas te deja expuesto.
Cuándo elegirla
Elígela si vives de que te encuentren. Si tu negocio depende de que la gente busque en Google lo que tú vendes, este es el plan que se paga solo, y además te deja cobrando por adelantado lo que quepa en tres conceptos de precio fijo. Si necesitas catálogo, carrito o control de stock, eso ya es la Tienda online.