Qué textos y fotos preparar antes de encargar tu web
El diseño casi nunca es lo que retrasa un proyecto. Lo que lo retrasa son los textos que nadie escribe y las fotos que nadie saca. Esto es lo que hay que tener preparado y en qué formato.

Casi todas las webs que se retrasan se retrasan por lo mismo, y no es el diseño. Es que el diseño está terminado, esperando, y lo que falta son los textos y las fotos del cliente.
Pasa siempre por el mismo motivo: escribir sobre tu propio negocio es incómodo, sacar fotos del taller un martes cualquiera da pereza, y como no hay una fecha concreta para eso, se va quedando. Mientras tanto, el proyecto está parado y la sensación es que la web va lenta.
Se arregla teniendo el material antes de empezar. Aquí va exactamente qué es «el material».
Los textos: qué necesita cada sección
No hace falta que escribas bonito. Hace falta que escribas cierto y concreto. Escríbelo en un documento de texto normal, en párrafos sueltos, sin preocuparte del orden ni del formato. Redactarlo bien es trabajo de quien hace la web; saber qué pone es trabajo tuyo.
Portada
Lo primero que tiene que quedar claro en la portada es qué haces, para quién y dónde. Suena obvio y es lo que más se falla: hay webs de talleres en las que hay que bajar tres pantallas para descubrir en qué ciudad están.
Prepara:
- Una frase que explique a qué te dedicas, dicha como se la dirías a un desconocido en un bar. «Taller de chapa y pintura en Alcalá de Henares» vale. «Soluciones integrales de movilidad» no vale nada.
- Tres o cuatro motivos reales por los que alguien te elige a ti. Reales, no genéricos: «recogemos el coche en tu casa» es un motivo; «calidad y profesionalidad» no lo es, porque eso lo dice todo el mundo incluido quien no lo cumple.
- Tu teléfono, tu dirección exacta y tu horario. Tal y como quieres que aparezcan.
Servicios
Una lista de lo que vendes. Para cada servicio:
- El nombre que usa tu cliente, no el técnico. La gente busca «cambiar la correa», no «sustitución del sistema de distribución».
- Dos o tres líneas explicando qué incluye y qué no.
- El precio, o el criterio. Si no quieres publicar precios, no pasa nada, pero di algo: «desde X», «presupuesto sin compromiso en 24 horas», «se valora en taller». El vacío total hace que la gente asuma lo peor y llame a otro.
Si tienes más de seis o siete servicios, ordénalos por lo que más facturas, no por lo que más te gusta hacer.
Quién eres
La sección que más gente se salta y la que más se lee. Prepara cuántos años lleváis, cuántos sois, quién lleva el negocio y algo concreto que te distinga: una especialidad, una marca con la que trabajáis, una acreditación.
Evita la biografía de empresa inventada. Si el negocio lo montaste tú solo en 2019 con una furgoneta de segunda mano, eso vende más que «somos una empresa líder en el sector».
Datos de contacto y pie de página
Esto no se improvisa el último día:
- Nombre fiscal completo, NIF o CIF y domicilio fiscal. Hacen falta para el aviso legal.
- Teléfono, correo y horario de atención.
- Si tienes local, la dirección tal cual aparece en el buzón.
- Perfiles de redes sociales que estén vivos. Un enlace a un Facebook abandonado en 2021 hace más daño que no poner ninguno.
Preguntas frecuentes
Esta es la sección que sale gratis y casi nadie prepara. Durante una semana, apunta las preguntas que te hacen por teléfono. Al final de la semana tienes entre seis y diez, y esas son exactamente las que hay que contestar en la web.
Sirven para dos cosas: quitarte llamadas repetidas y responder lo que la gente escribe en Google, que es en forma de pregunta.
Las fotos: cuántas, de qué y con qué calidad
Aquí va la parte incómoda: las fotos de banco de imágenes se notan. Todo el mundo ha visto ya al mecánico sonriente de camisa impoluta y a la recepcionista con auriculares. Una foto real de tu local mal iluminada transmite más confianza que una foto perfecta de un sitio que no existe.
Qué fotos hacen falta
Como mínimo, y para un negocio con local:
- La fachada, de frente y con el rótulo legible. Es la que la gente usa para reconocerte cuando llega.
- El interior, dos o tres: la zona donde recibes a la gente y la zona donde trabajas.
- El equipo. Una de grupo y, si os apetece, una de cada uno. Las caras reales funcionan; no hace falta que nadie pose.
- El trabajo hecho. Entre cinco y diez de trabajos terminados. Si haces reformas, obras acabadas. Si eres dentista, no hace falta enseñar bocas: el gabinete limpio y el equipo bastan.
- Antes y después, si tu oficio lo permite. Es lo que más convence y lo más fácil de conseguir: solo hay que acordarse de sacar la foto antes de empezar.
Con veinte fotos buenas se monta una web completa. Con cinco se puede hacer algo digno. Con dos, no.
Cómo sacarlas
No hace falta cámara. Un móvil de los últimos años saca fotos de sobra para una web. Lo que sí hace falta:
- Luz. De día, con las persianas subidas y las luces encendidas. Las fotos de local oscuro no se arreglan después.
- Horizontal. La mayoría de los espacios de una web son apaisados; una foto vertical hay que recortarla y se pierde media escena. Saca las dos si dudas.
- Ordenar antes. Quita la caja de cartón del fondo, el cubo de fregona y los papeles del mostrador. Cinco minutos de recoger valen más que cualquier retoque.
- Sin filtros ni marcas de agua. Los filtros envejecen fatal y la marca de agua en tu propia web no protege nada.
Qué resolución y qué formato
Mándalas como salen del móvil, sin comprimir, en JPG o PNG. Quien hace la web se encarga de reducirlas y adaptarlas a cada tamaño: siempre se puede hacer pequeña una foto grande, nunca al revés.
Y por eso mismo: no las mandes por WhatsApp. WhatsApp comprime las imágenes al enviarlas y lo que llega al otro lado ya no sirve para una pantalla grande. Google Drive, WeTransfer, un correo con adjuntos o un pendrive. Cualquier cosa menos WhatsApp.
El peso de las fotos es, además, lo que más pesa en que una web cargue rápido o lenta en el móvil, que es donde te va a ver casi todo el mundo. Es media batalla de las Core Web Vitals, y se gana con originales buenos y un tratamiento correcto, no con fotos ya machacadas.
Qué no vale
- Capturas de pantalla de Instagram. Salen pixeladas.
- Fotos con gente que no ha dado permiso para aparecer, sobre todo clientes.
- Fotos de catálogo del fabricante, salvo que tengas permiso por escrito.
- El logo en baja resolución. Si solo tienes el logo en un JPG pequeño y borroso, dilo desde el principio: puede hacer falta rehacerlo.
Lo demás que conviene tener a mano
- El logo en su archivo original, si lo tienes. Los formatos que acaban en
.ai,.svgo.epsson los buenos porque se pueden ampliar sin perder calidad. - Los colores de tu marca, si ya los usas en rótulos o furgonetas.
- Reseñas. Tres o cuatro opiniones reales de clientes, con nombre y ciudad. Si las tienes en Google, mucho mejor: se pueden enlazar.
- Certificados, seguros o acreditaciones que puedas mostrar.
Cómo organizarlo sin volverte loco
Una carpeta con tres subcarpetas: textos, fotos, logo. Los textos en un solo documento,
con un título por sección. Las fotos con nombres que se entiendan: fachada-1.jpg,
taller-2.jpg, mejor que IMG_20260914_113402.jpg.
Si lo haces así, la web va deprisa. Si no lo haces, tarde o temprano vas a tener que hacerlo igual, pero con el proyecto parado y con prisa.
Puedes ver cómo trabajo cada parte del proyecto y qué material te voy a pedir en cada fase, para que no te pille por sorpresa.
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